
Benjamin Albert, Jefe de Proyecto de Bioestimulantes de I+D en Agrauxine, explica la bioestimulación y las características especiales del bioestimulante Smartfoil.
¿Qué significan las biosoluciones, que incluyen productos como los bioestimulantes, en el mercado actual?
Las biosoluciones disponibles actualmente en el mercado pueden dividirse en dos categorías distintas: productos de biocontrol y productos de bioestimulación, más conocidos como bioestimulantes.
La primera consiste en proteger los cultivos contra las plagas biológicas en sustitución de los productos fitosanitarios convencionales. Pueden ser bioherbicidas, biofungicidas, bioinsecticidas o bionematicidas.
Estos últimos estimulan los procesos naturales de la planta o el suelo para mejorar el rendimiento y la calidad de los cultivos, aumentar la tolerancia a los estreses abióticos (es decir, los relacionados con las condiciones ambientales: sequía, exceso de agua, heladas, salinidad, etc.), facilitar la asimilación y la eficacia de los nutrientes y fomentar la actividad biológica del suelo.
Los bioestimulantes pueden ser de naturaleza muy diversa: extractos de plantas o algas, microorganismos y sus derivados (principalmente hongos y bacterias), aminoácidos e hidrolizados de proteínas, sustancias húmicas o asimiladas, otras biomoléculas (fitohormonas, enzimas, vitaminas, sacáridos, etc.).

La solución Smartfoil de Agrauxine es un bioestimulante basado en metabolitos de fermentación de levadura. ¿Podrías explicarnos qué tiene de especial este producto y cómo funciona?
La originalidad de Smartfoil frente a las soluciones de la competencia reside en que es uno de los pocos bioestimulantes derivados de la levadura. Esto lo convierte en un producto único y muy complejo, rico en numerosos componentes naturales que se sabe que intervienen en las respuestas de resistencia de las plantas al estrés abiótico, como aminoácidos como la prolina y fitohormonas como el ácido abscísico.
Por tanto, el Smartfoil puede actuar a distintos niveles en la planta: genético (sobreexpresión de genes de interés), metabólico (acumulación de moléculas osmoprotectoras o antioxidantes) y fisiológico (conservación de la turgencia celular, en particular).
Su fácil uso en una única aplicación foliar en la fase crítica del cultivo permite estimular el metabolismo interno de las plantas, mitigar el impacto del estrés y, en última instancia, asegurar el rendimiento final.
